La Ley de Amor

Por Lucia Vilela de Andrade

El tema del Evangelio del trabajo de hoy fue: “ Amar a Dios y al prójimo como a sí mismo”

La persona encargada de la lectura hizo comentários muy adecuados y enfocados al texto leído.

Mientras oía  pensé,  como es de grande y compleja esa lección.

Lo mismo sucede cuando tenemos buenas intenciones,  y deseamos  sinceramente entender y vivenciar la magnífica  lección, pero nos confundimos y nos perdemos por otros caminos…

Voy a dar un ejemplo práctico para que mi raciocínio sea mejor   comprendido por  todos :

– pensemos en el amor de Madre, que en nuestro mundo es considerado  de la  major calidad. Como regla general, en el nombre del amor que sentimos por nuestros hijos, con mucha frecuencia perdemos el rumbo y caemos en el viejo y triste error de la victimización …

Frecuentemente pensamos  y decimos – “ ah! Mi hijo no me presta atención” – y le reclamamos a ellos y a otros, en mayor o menor intensidad…

Hacemos una lista de quejas – no me obedece, no me visita, no me llama por teléfono,  no me ayuda, etc. Pintamos un cuadro en el cual somos  víctimas de desamor e ingratitud.

Pero si fuéramos conscientes del verdadero significado del AMOR,  descubriríamos que él no cobra, ni requiere de una remuneración.

Implícito en el “Amor – victimizado”, en relación con los niños, amigos o  en cualquier relación, podemos ver una gama variada de sentimientos menores.

 

Por ejemplo:   – egoísmo – porque me siento el centro de todas las atenciones             -orgulho = porque me considero tan importante, que todas las personas me tienen que servir, y agradar…

Necesito dejar de lado ese comportamiento inmaduro y esforzarme para amar como Jesús nos amo!                                                      Sin recompensas, sin segundas intenciones,  aceptando a cada uno como es, respetando el tiempo ( material y espiritual ) de cada uno.

Es esencial para nuestro crecimiento espiritual que no utilicemos a nadie como muletas … Darle al otro la libertad de ser lo que es, tal y como nos gustaría  para nosotros.

Hay que aprender a caminar con nuestros propios pies y encender nuestra luz, mientras que estemos a tiempo!

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