Evangelización Espírita Infanto-Juvenil

RESPUESTA DE BEZERRA DE MENEZES, ATRAVÉS DEL MÉDIUM JÚLIO CEZAR GRANDI RIBEIRO, A UN CUESTIONÁRIO QUE LE FUE PROPUESTO SOBRE EL RELEVANTE TEMA EN MENCION.

 

4. Cómo los Espíritus sitúan, en el conjunto de las actividades de la Institución Espírita, la tarea de la Evangelización Espírita Infanto-Juvenil?

Se ha enfatizado en lo posible, que la tarea de Evangelización Espírita Infanto-juvenil,  es de la mayor importancia entre las actividades realizadas por las instituciones espíritas, en su amplia y valiosa programación de apoyo a la obra educativa del hombre. Si no fuera por la evangelización, el espiritismo, además de su característica evangélica, perdería su misión de Consolador compitiendo con la diversidad de escuelas religiosas en el mundo que, aunque útiles y oportunas emplean el tiempo absorbiendo posiciones de terminalidad y  dogmatismo.

 

Hay que reconocer que el Espiritismo sin mejoramiento moral, sin la evangelización del hombre, es como un templo sin luz. Ya tuvimos la oportunidad de recordar que una Institución Espírita representa un equipo de Jesús en acción y, como tal, deberá concretizar sus sublimes programas de iluminación de las almas, dedicándose con todo el empeño a la evangelización de los niños y los jóvenes.

 

5. ¿Cuáles son las condiciones esenciales para que una persona pueda llevar a cabo la tarea de Evangelización Espírita Infanto-Juvenil?


En las bases de todo programa educativo el amor es la piedra angular que favorece el entusiasmo y la dedicación, la experiencia y el interés, la devoción y la continuidad, la disciplina y la renovación, ya que con el trato con los niños y jóvenes el esfuerzo renovador debido a la evangelización nunca prescindirá de la fuerza de ejemplificación para el que enseña.

Jesús es el Maestro por excelencia: se nos ofreció por amor, enseñó hasta el último momento, se convirtió en el ejemplo permanente para nuestros corazones y en el paroxismo del dolor, clavado en el madero ignominioso, nos perdonó las deserciones de malos aprendices.
Es justo entonces que el evangelizador deba estudiar y revisar, en lo posible, todas las enseñanzas de la Verdad cultivando los medios de divulgar los caminos hacia la liberación espiritual para que se acerquen aquellos de corazón generoso.

Traducion por Blanca Hernandez y Marisela Aparicio

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