Presentando a J. Herculano Pires

Por Jorge Rizzini

Laureado por la Academia Brasileña de Letras y por la Cámara Brasileña del Libro, Caio Porfírio Carneiro (escritor sin vínculo con el espiritismo) publicó en el periódico Linguagem Viva (Lenguaje Vivo)– edición de octubre del año 2000 – una crónica sobre Herculano Pires, de la cual extraigo los siguientes tópicos que retratan al maestro:

Parece que estoy viendo a Herculano Pires sentado en el bar, frente al edificio de los Diarios Asociados, en la calle 7 de Abril, aquí en São Paulo, donde trabajaba, en aquella tarde asoleada, cercado de amigos, bebiendo cualquier cosa, creo que nada alcohólico y respondiendo a nuestras preguntas curiosas sobre el espiritismo. Era él un estudioso y famoso devoto de la doctrina kardecista, convidado anualmente por la dirección de Bradesco para la fiesta en la Ciudad de Dios, creación del presidente del banco, Amador Aguiar, para los funcionarios. Era y siempre fue una fiesta bellísima, el día de Acción de Gracias. Comparecían representantes de destaque de las más diversas religiones cristianas. El único que representaba una corriente espiritual no-religiosa era Herculano Pires. Cuando llegaba su turno de hablar y abría el verbo, encantaba a todos. (…) Tipo más o menos gordo, estatura mediana, lentes, de andar bamboleante, rostro lleno, colorido, irradiaba una simpatía personal muy grande. (…) No estrenaba su cultura, su vasta lectura en prácticamente todos los campos del conocimiento. Criatura modesta, caballero de primera línea, simple por naturaleza. Apenas cuando soltaba el verbo, como en las fiestas en la Ciudad de Dios, el volcán se avivaba, se mostraba fulgurante, brillante, dueño de una inteligencia privilegiada.”

Observaciones precisas, las de Caio Porfírio Carneiro.

José Herculano Pires fue lo que podemos llamar un hombre múltiple. En todas as áreas del conocimiento en que desarrolló actividades – dentro y fuera del movimiento doctrinario – su inteligencia superior iluminada por la doctrina espírita y por la cultura humanística brillaba con gran magnitud haciendo al pueblo crecer espiritualmente.

Herculano Pires fue maestro en filosofía de la educación en la Facultad de Filosofía de Araraquara y miembro de la Socieda Brasileña de Filosofía. Presidente del Sindicato de Periodistas Profesionales del Estado de São Paulo y fundador del Club de Periodistas Espíritas de São Paulo, que presidió por muchos años. Director de la Unión Brasileña de Escritores y vicepresidente del Sindicato de Escritores de São Paulo. Presidente del Instituto Paulista de Parapsicología. Novelista, recibió en São Paulo el “Premio Municipal de Cultura” y fue reconocido por la crítica como uno de los renovadores de la novela brasileña.

Y, lo más importante: espírita desde los veintidós años de edad, nadie en el Brasil o en el extranjero se ha sumergido tan a fondo en las aguas cristalinas de la codificación kardeciana, – y con más competencia que él– la pureza doctrinaria, que colocaba por encima de las instituciones y de los hombres, de lo cual es ejemplo la batalla dantesca que libró cuando una edición adulterada de treinta mil ejemplares del Evangelio Según el Espiritismo fuese publicada por una de las mayores federaciones espíritas del Brasil.

Todo espírita consciente de sus responsabilidades humanas e doctrinarias está en el deber intransferible de luchar contra esas ondas de contaminación espiritual que pesan en la atmósfera terrena. Nadie tiene el derecho a cruzar los brazos en nombre de una falsa tolerancia que los llevará a la complicidad”, declaró el maestro. (Curso dinâmico de espiritismo, capítulo 20, Editora Paideia)

Para comer el pan de la verdad solo necesitamos de los dientes del buen sentido, decía él.

Herculano Pires, desde el año de la conversión al espiritismo al de su desencarnación, o sea, durante cuarenta y trés años ininterrumpidos, amplió superlativamente la cultura espírita, propagó y defendió los principios doctrinarios en la radio, en la televisión, periódicos, libros y tribunas. Él fue el fermento del que nos habla el Evangelio. Y, notemos ¡fue imbatible, ese apóstol de Allan Kardec! Sus principales batallas doctrinarias están relatadas en esta biografía con absoluta fidelidad, pues más allá de ser testigo de ellas, participé de algunas, y su vasto acervo doctrinario, incluyendo su diario íntimo*, me fue cedido por su esposa.

Reencontré Herculano Pires en esta existencia en el año de 1952, en la ciudad de São Paulo, en la tradicional Librería Teixeira – punto de encuentro de escritores y poetas. Tenía yo veintiocho anos de edad y él treinta y ocho. Es curioso: ambos reencarnamos el día 25 de septiembre. Él en 1914 durante la primera gran guerra y yo diez años después durante la revolución de 1924. Mas nuestra amistad tiene raíces en vidas anteriores – desde los tiempos de la Roma Imperial. Cuando nuestras voces eran oídas en el senado romano, trabajamos secretamente en favor del triunfo de las ideas revolucionarias de Cristo. Y, como toqué ahora un asunto tan delicado que, ciertamente, despertará la curiosidad de los lectores, los invito a leer un trecho de una conversación de Herculano Pires conmigo y por mí grabada en 1972 – trecho que solamente hasta hoy hago público, en el cual relata él una encarnación suya en el siglo diecinueve (en los tiempos de Allan Kardec), cuando fue un eminente historiador, romancista y poeta portugués.

El trecho referido del recordado compañero de batallas espirituales se encuentra al final de este volumen.

São Paulo, 1º de diciembre de 2000

 

* a Herculano Pires, desde niño le gustaba hacer anotaciones en un diario. Escribió varios. En uno de ellos anotó estos pensamientos: “A veces me pregunto el porqué de este placer mórbido de registrar en un diario los acontecimientos, los pensamiento, las emociones, las ocurrencias de una vida oscura. (…) El hecho es que anoto, registro, comento, protesto, censuro y alabo para mí mismo– por lo menos así parece –, mas no por eso dejo de pensar, a veces, que estos garabatos puedan tener un destino diferente, una dirección oculta.” Palabras proféticas, porque los garabatos de Herculano Pires tenín, realmente una dirección oculta, la mia, la de su futuro biógrafo…

Entrevista exclusiva que J. Herculano Pires concedeu a Jorge Rizzini, em 14 de julho de 1972

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