MEDIUMNIDAD

“Dad gratuitamente lo que recibís gratuitamente…” –   El Evangelio según el espiritismo, capítulo 26

Umberto Fabbri

En esta enseñanza clara y objetiva de Jesús, es evidente que el trabajo realizado con la herramienta mediúnica no debe ser pago de forma alguna, tanto en los aspectos materialess, como en las aspiraciones personales que busquen destaque, privilegios y facilidades.

No podemos aceptar la mediunidad como profesión. La mediunidad es recurso divino, que posibilita la acción de lo alto para auxilio y orientación de la humanidad. Todo profesional recibe remuneración por el producto de su trabajo, esfuerzo y especialización. En el proceso mediúnico, sin embargo, el medium apenas transmite la comunicación, ya sea esta hablada, escrita, inspirada, etc., siendo el espíritu comunicante, el verdadero autor de la información.

Algunos compañeros acaban desvirtuando el compromiso asumido con la caridad mediúnica y procuran el favorecimiento egoísta, explotando a fragilidad y desespero de quien sufre. Siempre que nos desviamos del bien legítimo, nos desconectamos de los mentores y por cambio de sintonía y afinidad, nos ligamos aquellos que se complacen con este comportamiento.

Si Jesús es modelo inspirador, basta observar su comportamiento. En ningún momento buscó ventajas, reconocimiento, elogios, deferencias o incluso gratitud. Todo lo que realizó fue movido por el más puro amor y bondad. Dio al rico y al pobre las mismas oportunidades de ayuda y amparo.

La facultad mediúnica es palanca de progreso apuntando a nuestro adelantamiento y ofrece el beneficio de ejercitar la caridad. Dentro de otra enseñanza de Cristo, que “a quien mucho fue dado, mucho será pedido”, encontramos  la lógica del compromiso delante de Dios y nuestra propia conciencia.

Teniendo claro el objetivo mediúnico, como oportunidad de trabajo en el bien, nuestro esfuerzo deberá ser el de la actitud disciplinada frente a la realización de esta causa.

Mediunidad con Jesús es compromiso de trabajo voluntario y desinteresado, y merecerá todo el respeto y compromiso de aquel que se propone a realizarlo. Cabe al trabajador fiel que desea sinceramente servir, y no ser servido, lejos de sentirse obligado o forzado, trabajar con alegría e disciplina.

Si debemos ser responsables por nuestro crecimiento y evolución, por las conquistas de carácter personal que requieren inversiones constantes en nosotros mismos, estudios continuados que nos especialicen en el trabajo más productivo ¿Qué decir entonces de la responsabilidad del médium que se dispone a trabajar en las trincheras del dolor?

La determinación deberá ser una constante en relación al estudio y al trabajo con la herramienta del bien. La Mediunidad gratuita exige la concientización del ser, que cansado del sufrimiento, busca alzar vuelos más altos, en busca de su felicidad, sabiendo que la encontrará en la felicidad del próximo, en el segundo mandamiento máximo de Cristo, que enseña que debemos esforzarnos en el ejercicio del amor al próximo y a nosotros mismos.

No podemos colocar precio al amor, no tenemos como medirlo, y siendo la mediunidad herramienta de amor ¿Cómo atribuirle un costo?

La concientización del medium relativa a la cuestión de la gratuidad, de aquello que no le es propiedad para comercialización, es la conquista de la criatura que se liga a Dios y a Jesús y tiene con eso la satisfacción de encontrar en el servicio en favor del semejante a alegría da conquista de sí mismo, en el proceso del autoconocimiento, pasando a la gerencia efectiva en los patrones del Evangelio, de su vida y de su libre albedrío.

Share
  • Facebook
  • Twitter
  • Delicious
  • LinkedIn
  • StumbleUpon
  • Add to favorites
  • Email
  • RSS