Estudio imprescindible: El Evangelio en el Hogar

El comienzo del camino espírita debe estar sustentado en la adquisición de conocimiento, a través de la lectura y de la reflexión de obras espíritas. Este proceso de moralización-instrucción, eleva nuestro nivel vibratorio, mejora el ambiente doméstico y laboral, beneficiando también aquellos espíritus desencarnados que compartan con nosotros dichos ambientes.
El estudio de “El Evangelio Según el Espiritismo”, es un pilar fundamental para todos los espíritas y debe acompañarnos durante toda nuestra vida. El libro ha sido codificado por Allan Kardec, es una de las obras básicas de la codificación, ya mencionadas en el capítulo 5. Se entiende por «Evangelio en el Hogar» la reunión de la familia, en día y hora previamente marcados, para el estudio del Evangelio y la oración en conjunto.

El Evangelio en el Hogar tiene por finalidad:

1. Estudiar «El Evangelio según el Espiritismo» de manera sistemática para comprender las lecciones de Jesús «en espíritu y verdad» y aplicarlas en la vida diaria.

2. Mantener el hábito del estudio y de la oración en familia, fortaleciendo la amistad y el sentimiento de fraternidad que debe existir en cada uno y unir a todos.

3. Mantener, en el ambiente doméstico, momentos de paz y de comprensión, higienizando el hogar a través de pensamientos y de sentimientos elevados, lo que facilita el amparo de los Mensajeros del Bien, que vienen en nombre de Jesús.

4. Fortalecer, en los integrantes del hogar, el coraje y la esperanza, la alegría y la buena voluntad para con todos, condiciones necesarias para vencer las dificultades materiales y espirituales de la vida en el mundo.

Como realizar El Evangelio en el Hogar

1. La reunión deberá tener una duración entre 30 minutos y 1 hora.
2. Escoger un día y una hora de la semana en que sea posible la presencia de todos los familiares o de la mayor parte de ellos, inclusive los niños.
Observar rigurosamente el día y el horario establecido para el Evangelio en el Hogar.
3. Reunir a los familiares y posibles amigos que estén presentes, en un lugar de la casa donde puedan estudiar y orar tranquilamente sin ser interrumpidos.
Nada debe interferir en la realización de la reunión: ni visitas, ni llamadas telefónicas, ni conversaciones. No suspender la reunión por motivo de visitas inesperadas (éstas serán invitadas a participar), paseos o acontecimientos fútiles. No permitir conversación poco digna antes, durante o después de la reunión. No permitir comentarios poco edificantes sobre tragedias, personas o religiones.
4. Colocar un pequeño vaso con agua para ser fluidificada. El agua, al ser ingerida, trasmite fluidos que revitalizan.
5. La reunión podrá ser dirigida por el responsable de la familia o por otra persona que se determine. Éste escogerá quien hará la oración inicial, quién hará la lectura, quién las vibraciones y quién hará la oración final de la reunión.
Organización en las funciones y disciplina darán mayor seguridad y aprovechamiento a la reunión. Los niños presentes serán invitados a participar de las actividades de la reunión, con un canto o una poesía de fondo moral elevado, contando una historia o haciendo una oración, o inclusive participando de los comentarios de todos conforme su edad, capacidad o posibilidad.
6. Iniciar la reunión con una oración corta, simple y espontánea en que el corazón, hable más que las palabras, solicite la presencia de Jesús y de los amigos espirituales que velan por el hogar. El pensamiento bien dirigido atraerá las bendiciones de lo Alto.
7. Hacer la lectura en secuencia de un fragmento de «El Evangelio según el Espiritismo». En seguida cada participante tratará de comentarlo con simplicidad, buscando la esencia del pensamiento evangélico y su aplicación en la vida diaria. Cada uno debe comentar el párrafo que más le gustó, el que halló más bonito e importante. Todos pueden hablar con simplicidad y sin miedos para que el tema quede bien comprendido.
8. Hacer entonces la oración fraternal. Con palabras simples, el participante encargado de hacerla, encaminará los pensamientos pidiendo:

a) Protección para el hogar, apartando las vibraciones enfermas que pudieran estén envolviéndolo;
b) Protección para los familiares presentes o ausentes, los amigos y los vecinos;
c) Asistencia espiritual a todos los enfermos, para ancianos y niños, para jóvenes, para desencarnados, para toxicómanos, encarcelados, suicidas y otros;
d) Paz para su barrio, para su ciudad, para su país y el mundo;
e) Vibraciones para casos especiales;
f) La fluidificación del agua. (opcional)
g) La vibración de amor es el vehículo natural de la paz.
9. Hacer la oración final o de cierre, con palabras sencillas de agradecimiento a Dios, a Jesús y a los amigos espirituales.

Fuente: CONSEJO ESPÍRITA INTERNACIONAL ˘ CEI. La Revista Espírita: Edición en Español. No.3. Brasilia: CEI ˘ USFF, 2004. p. 8.

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