Los eslabones entre el hombre y Dios

Los astrónomos, al sondear los espacios, han encontrado en el reparto de los cuerpos celestes, claros injustificados y en desacuerdo con las leyes del conjunto, y han supuesto que estos claros estaban ocupados por mundos invisibles a sus miradas. Han observado, por otra parte, ciertos efectos cuya causa les era desconocida, y se han dicho: Ahí debe haber un mundo, porque ese vacio no puede existir y esos efectos deben tener una causa. Juzgando entonces la causa por el efecto, han podido calcular los elementos, viniendo después los hechos a justificar sus previsiones.

Apliquemos este raciocinio a otro orden de ideas. Si se observa la serie de los seres, se encuentra que la forma una cadena sin solución de continuidad, desde la materia bruta hasta el hombre más inteligente. Pero entre el hombre y Dios, que es el alfa y omega de todas las cosas, ¡cuán grande no es el vacío!

¿Es razonable creer que en aquél cesan los eslabones de la cadena? ¿Que salve sin transición la distancia que les separa del infinito? La razón nos dice que entre el hombre y Dios debe haber otros grados, como dijo a los astrónomos que entre los mundos conocidos debía haber muchos desconocidos ¿Qué filosofía ha llenado este vacio?

El espiritismo nos lo presenta ocupado por los seres de todos los grados del mundo invisible, seres que no son más que los espíritus de los hombres que han llegado a los distintos grados, que conducen a la perfección, y de este modo, todo se encadena desde el alfa, hasta la omega. Vosotros los que negáis la existencia de los espíritus, llenad, pues, el vacío ocupado por ellos; y vosotros los que de los espíritus os reis, atreveos a reíros de las obras de Dios y de su omnipotencia.

ALLAN KARDEC

Introduccion. El Libro de los Espiritus.

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