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Sed Fuertes y Valerosos

La Melancolía

¿Sabéis por qué una vaga tristeza se apodera a veces de vuestros corazones y os hace encontrar la vida tan amarga?

Es vuestro espíritu que aspira a la felicidad y a la libertad, y pegado al cuerpo que le sirve de prisión, hace vanos esfuerzos para salir de él. Pero viendo que son inútiles, cae en el desaliento, e influyendo en el cuerpo, se apodera de vosotros la languidez y el abatimiento y una especie de apatía, que hace que os consideréis desgraciados. Creedme, resistid con energía esas impresiones que debilitan en vosotros la voluntad. Esas aspiraciones hacia una vida mejor, son innatas en el espíritu de todos los hombres, pero no las busquéis en lá tierra.

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Ahora que Dios os envía a sus espiritus para instruiros en la felicidad que os reserva, esperad con paciencia al ángel de la libertad que debe ayudaros a romper los lazos que tienen cautivo vuestro espíritu. Pensad que tenéis que cumplir durante vuestra prueba en la tierra una misión que no sabéis, ya consagrándoos a vuestra familia, ya llenando diversos deberes que Dios os ha confiado. Y si en el curso de esta prueba y cumpliendo vuestra tarea, véis caer sobre vosotros los cuidados, las inquietudes y los pesares, sed fuertes y valerosos para soportarlos.

Arrastradlos denodadamente porque son de corta duración y deben conduciros junto a los amigos que lloráis, que se alegrarán de vuestra llegada entre ellos, extendiéndoos los brazos para conduciros a un lugar en el que no tienen acceso los pesares de la tierra. (Francisco de Genève. Bordeaux).

Del libro “Evangelio segun el Espiritismo” Capitulo 5, ítem 25. Por Allan Kardec. 1864.

 

“Nadie en el mundo está irremediablemente condenado a sufrir o a penar eternamente, ya sea en la vida o en la muerte. Las teorías que llevaron al ser humano a creerse perdido o condenado a sufrir por los actos, lo distanciaron de su propia felicidad. El ser humano está ‘condenado’ a ser feliz y esa conquista es realizada individual y colectivamente. Él fue obsequiado por Dios que le dio la Vida.”

Del Libro “Felicidad sin Culpa” por Adenauer Novaes. 2001.

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