El Fenomeno de los Aportes

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Este fenómeno muestra la intención benévola del Espíritu que es su autor, por la naturaleza de los objetos casi siempre graciosos y por la manera dulce y muchas veces delicada con que son traídos. Consiste en aportar espontáneamente objetos que no existían en el paraje en que se está. Son lo más a menudo flores, algunas veces frutas, cajas de dulces, alhajas, etc.

Decimos, desde luego, que este fenómeno es uno de los que más se prestan a la imitación, y que, por consiguiente, es preciso estar en guardia de la superchería. Se sabe hasta dónde puede llegar el arte de la prestidigitación con relación a experiencias de este género, pero sin referir-se a un hombre del oficio se podría fácilmente ser juguete de una maniobra hábil e interesada. La mejor de todas las garantías está en el “carácter”, la “honradez notoria” y el “desinterés absoluto” de la persona que obtiene semejantes efectos; en segundo lugar, en el examen atento de todas las circunstancias con las cuales los hechos se producen; en fin, en el conocimiento ilustrado del Espiritismo, que sólo puede hacer descubrir lo que fuera sospechoso.

La teoría del fenómeno de los aportes y de las manifestaciones físicas en general, se encuentra resumida de una manera notable en la disertación siguiente por un Espíritu cuyas comunicaciones tienen un carácter incontestable de profundidad y de lógica. Muchas de éstas se encontrarán en la continuación de esta obra. Este Espíritu se ha dado a conocer bajo el nombre de Erasto, discípulo de San Pablo, y como Espíritu protector del médium que le ha servido de intérprete. “Es de todo punto preciso, para obtener fenómenos de este orden, tener consigo médiums que yo llamaré ‘sensitivos’, es decir, dotados del más alto grado de facultades medianímicas, de expansión y de penetrabilidad; porque el sistema nervioso de estos médiums, fácilmente excitable, les permite, por medio de ciertas vibraciones, el proyectar alrededor de ellos su fluido animalizado con profusión. “Las naturalezas impresionables, las personas cuyos nervios vibran al menor sentimiento, a la más pequeña sensación, que la influencia moral o física, interna o externa, sensibiliza, son sujetos muy aptos para ser excelentes médiums, para los efectos físicos de tangibilidad y de aportes. En efecto, su sistema nervioso, casi enteramente desprovisto de la envoltura refractaria que aisla este sistema en la mayor parte de los otros encarnados, les hace propios para el desenvolvimiento de estos diversos fenómenos. Por consecuencia con un sujeto de esta naturaleza, y no siendo las demás facultades hostiles a la medianimización, se obtendrán más fácilmente los fenómenos de tangibilidad, los golpes dados en las paredes y en los muebles, los movimientos inteligentes y aun la suspensión en el espacio de la materia inerte más pesada. ‘A fortiori’ se obtendrán estos resultados, si en lugar de un médium se tienen a la mano muchos que tengan las mismas dotes. “Pero de la producción de estos fenómenos a la obtención del de los aportes hay mucha distancia; porque en este caso no sólo el trabajo del Espíritu es más complejo, más difícil, sino que también el Espíritu no puede operar sino por medio de un solo aparato medianímico, esto es, que muchos médiums no pueden concurrir simultáneamente a la producción del mismo fenómeno. “En general los hechos de aportes son y permanecerán excesivamente raros. No tengo necesidad de demostraros por qué son y serán menos frecuentes que los otros hechos de tangibilidad; vosotros mismos, deduciréis lo que digo. Por otra parte, estos fenómenos son de tal naturaleza que no sólo todos los médiums no son propicios para ellos, sino que todos los Espíritus no pueden producirlos. En efecto, es preciso que entre el Espíritu y el médium exista cierta afinidad, cierta analogía, cierta semejanza que permita a la parte expansible del fluido “periespíritico” del encarnado mezclarse, unirse y combinarse con el del Espíritu que quiere hacer un aporte. Esta fusión debe ser tal que la fuerza resultante venga a ser, por decirlo así, “una”; de la misma manera que una corriente eléctrica, obrando sobre el carbón, produce una hoguera, una claridad única. ¿Por qué esta unión, por qué esta fusión? diréis vosotros. Es que para la producción de estos fenómenos se hace preciso que las propiedades esenciales del Espíritu motor se aumenten con algunas del medianimizado; es que el “fluido vital” indispensable para la producción de todos los fenómenos medianímicos es el dote “exclusivo” del encarnado, y que por consecuencia el Espíritu operador está obligado a impregnarse del mismo. Entonces es cuando puede, por medio de ciertas propiedades de vuestro centro ambiente, desconocidas para vosotros, aislar, hacer invisibles, y mover ciertos objetos materiales y a los mismos encarnados. “No me es permitido, por el momento, descorreros el velo de estas leyes particulares que rigen los gases y los fluidos que os cercan; pero antes que pasen muchos años, antes que se cumpla una existencia de hombre, la explicación de estas leyes y de estos fenómenos se os revelará, y veréis surgir y producirse una nueva variedad de médiums que caerán en un estado cataléptico particular desde que sean medianimizados- ERASTO.”

Las preguntas siguientes se dirigieron al Espíritu que los produjo, pero sus respuestas se resienten alguna vez de su insuficiencia; las hemos sometido al Espíritu Erasto, mucho más ilustrado desde el punto de vista teórico, y quien las ha completado con observaciones muy juiciosas. El uno es el artesano, el otro el sabio, y la misma comparación de estas dos inteligencias es un estudio instructivo, porque prueba que no basta ser Espíritu para comprenderlo todo.

  • Os ruego nos digáis ¿por qué los aportes que hacéis no se producen sino en el sueño magnético del médium? “Esto proviene de la naturaleza del médium; los hechos que yo produzco cuando el mío está dormido, podría igualmente producirlos en el estado de vigilia con otro médium.”
  • ¿Por qué hacéis esperar tan largo tiempo el aporte de los objetos y por qué excitáis la codicia del médium, irritando su deseo de obtener el objeto prometido? “Este tiempo me es necesario a fin de preparar los fluidos que sirven para el aporte, en cuanto a la excitación, esto no es muchas veces sino para divertir a las personas presentes y a la sonámbula.”
  • Observación de Erasto. – El Espíritu que ha contestado no sabía más; no se da cuenta del motivo de esta ansiedad que le aguijonéa instintivamente sin comprender el efecto; cree divertir, mientras que en realidad provoca sin pensarlo mayor emisión de fluido; ésta es la consecuencia de la dificultad que presenta el fenómeno, dificultad siempre más grande, cuando no es espontánea, sobre todo con ciertos médiums.
  • ¿La producción del fenómeno tiende a la naturaleza especial del médium y podría producirse por otros médiums con más facilidad y prontitud? “La producción tiende a la naturaleza especial del médium y no puede producirse sino con naturalezas correspondientes; pera la prontitud, la costumbre que adquirimos, correspondiendo a menudo con el mismo médium nos es de gran utilidad.”
  • La influencia de las personas presentes ¿contribuye en algo? “Cuando hay incredulidad y oposición se nos puede molestar mucho; mejor queremos hacer nuestras pruebas con creyentes y personas versadas en el Espiritismo; pero no quiero decir por eso que la mala voluntad pueda paralizarnos completamente.”
  • ¿Dónde habéis ido a tomar las flores y los confites que habéis traído? “En los jardines tomo las flores que me gustan.”
  • ¿Y los confites? ¿El confitero se habrá apercibido que les faltaban? “Yo los tomo donde quiero; el confitero no lo ha notado porque he puesto otros en su lugar.”
  • Pero los anillos tienen un valor; ¿en dónde los habéis cogido? ¿Acaso habéis causado algún daño al que se los habéis tomado? “Las he tomado en parajes desconocidos para todos y de manera que nadie pueda experimentar ningún perjuicio.”
  • Observación de Erasto. – Creo que el hecho está explicado de una manera insuficiente en razón de la capacidad del Espíritu que ha respondido. Sí; puede haber en eso un mal real de causa, pero el Espíritu no ha querido pasar por haber tomado alguna cosa. Un objeto no puede ser reemplazado sino por un objeto idéntico, de la misma forma, del mismo valor; por consecuencia; si un Espíritu tenía la facultad de substituir un objeto semejante a aquel que toma, no tendría razón para tomarlo, y debería dar aquel que sirve para substituirlo.
  • ¿Es posible el traer flores de otro planeta? “No, esto no me es posible.” (A. Erasto). ¿Otros Espíritus tendrían este poder? “No, esto no es posible, en razón de la diferencia de los centros ambientes.”
  • ¿Podríais traer flores de otro hemisferio, de los trópicos, por ejemplo? “Desde el momento que esto esté sobre la Tierra, lo puedo.
  • Los objetos que habéis traído ¿podríais hacerlos desaparecer y llevároslos? “Del mismo modo que los he hecho venir puedo llevarlos por mi voluntad.”
  • ¿Hay algunas veces desapariciones de objetos cuya causa se ignora, y que serían obra de los Espíritus? “Esto acontece muy a menudo, más a menudo de lo que pensáis, y podría remediarse rogando al Espíritu que vuelva a traer el objeto desaparecido.”
  • Observación de Erasto. – Esto es verdad; pero algunas veces lo que ha sido quitado es bien quitado; porque hay objetos que no vuelven a encontrarse en casa, que frecuentemente se llevan muy lejos. Sin embargo, como el sacar los objetos exige casi las mismas condiciones fluídicas que los aportes no puede tener lugar sino con ayuda de médiums dotados de facultades especiales; así es que cuando alguna cosa desaparece, hay más probabilidad de que sea la consecuencia de vuestro aturdimiento que obra de los Espíritus.
  • ¿Hay efectos que se miran como fenómenos naturales, y que se deben a la acción de ciertos Espíritus? “Vuestros días están llenos de estos hechos que no comprendéis, porque no os habéis ocupado de ellos, pero con un poco de reflexión lo veríais claramente.”
  • Observación de Erasto. – No atribuyáis a los Espíritus lo que es la obra de la Humanidad; pero creed en su influencia oculta constante, que hace nacer alrededor de vosotros mil circunstancias, mil incidentes necesarios para el cumplimiento de vuestros actos, de vuestra existencia.
  • Entre los objetos aportados ¿los hay que pueden ser fabricados por los Espíritus, esto es, producidos espontáneamente por las modificaciones que los Espíritus pueden hacer sufrir al fluido o al elemento universal? “Para mí no, porque no tengo el permiso; sólo lo puede un Espíritu elevado.”
  • ¿Cómo habéis introducido el otro día estos objetos, puesto que la habitación estaba cerrada? “Los he hecho entrar conmigo envueltos, por decirlo así, en mí sustancia; para vosotros esto no tiene más explicación.”
  • ¿Cómo habéis hecho volver visibles estos objetos que eran invisibles un instante antes? “He quitado la materia que los envolvía.”
  • Observación de Erasto. No es la materia propiamente dicha la que los envuelve, sino un fluido tomado la mitad del periespíritu del médium, la otra mitad del Espíritu que opera.
  • (A Erasto). ¿Un objeto puede ser aportado a un paraje perfectamente cerrado, en una palabra, el Espíritu puede espiritualizar un objeto material, de manera que pueda penetrar la materia? “Esta cuestión es compleja. Para los objetos aportados, el Espíritu puede hacerlos invisibles pero no penetrables; él no puede romper la agregación de la materia, lo que sería la destrucción del objeto. Este objeto hecho invisible puede traerlo cuando quiere y no desprenderse de él sino en el momento conveniente para hacerle aparecer. En cuando a los objetos que nosotros componemos, es otra cosa; como no introducimos sino los elementos de la materia, y que estos elementos son esencialmente penetrables, que nosotros mismos penetramos y atravesamos los cuerpos más condensados, con tanta facilidad como los rayos solares atraviesan las vidrieras, podemos perfectamente decir que hemos introducido el objeto en un lugar por cerrado que sea; pero es solamente en este caso.”

 

Tomado del Libro de los Mediums por Allan Kardec.

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