El Espiritu de la Navidad

¿Quién no conoce la historia de “Scrooge”?, el personaje creación de Charles Dickens, amargado, traidor y usurero, a quien la Navidad no le despierta el menor sentimiento de bondad.

En el famoso “Cuento de Navidad”, el amargado personaje recorre pasado, presente y futuro de la mano del Espíritu de la Navidad, lo que le obliga a reflexionar y convertirse en una persona dadivosa y buena.

Para la mayoría de los niños, la Navidad es sinónimo de alegría y juguetes, pero conforme pasa el tiempo, el significado de esta celebración varía. La época afecta a las personas en diferentes formas. No obstante, la mayoría tiende a la felicidad y se siente satisfecha con la idea de pasar una grata velada con su familia. Hay quienes, por el contrario, se deprimen y no desean celebración alguna. Ya sea por tradición religiosa o cultural, la Navidad es un momento de reflexión en diferentes niveles y ese estado hace a la gente más sensible a los hechos positivos o negativos, según afirma los psicólogos. Esta situación propicia, en cierto grado, el consumismo que lleva a canalizar el espíritu navideño en un sentido que no es estrictamente la razón de la fecha.

Image Courtesy of Dan at Freedigitalphotos.com

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El espíritu de la Navidad para muchas personas es únicamente un estado de ánimo, pero para otras es el manto protector que envuelve al mundo durante los días que se recuerda el nacimiento de Jesucristo.

Para nosotros el espíritu de la Navidad nace al reflexionar sobre el verdadero significado de ese día: el nacimiento de Jesús, el Mesías, el Esperado, el que tantas enseñanzas y esperanzas nos legó, esperanzas y explicaciones de algunas de sus frases crípticas que se comprendieron a partir del Consolador prometido por Él: “El Espiritismo”.

Si bien para algunos pocos aún se conserva este sentimiento, la celebración se ha convertido, más que en el encuentro con Jesús y con Dios, en una festividad externa disfrazada de regalos y cosas superfluas que poco o nada tienen que ver con la esencia de la Navidad.

Los adornos, la música, las luces de colores, el árbol y el nacimiento deben servir para crear el ambiente de oración y buscar el encuentro personal con Dios por medio de Jesús.

Después de saludar a nuestros seres amados, podemos abocarnos a celebrar realmente la “Noche de Jesús”, orando,   reflexionando y realizando el “Culto en el Hogar”, invitando de esta manera la visita de Nuestro Hermano Mayor y de los Espíritus Bienhechores, para que la Luz del Padre inunde nuestros hogares trayéndonos paz, amor y armonía espiritual.

Lo importante es encontrar el equilibrio entre el verdadero significado de la Navidad y las fiestas sociales, no ofendiendo a los que no comparten nuestras ideas pero haciéndonos respetar en nuestras creencias.

En la época navideña deberían abundar las sonrisas, los abrazos fraternos, los buenos deseos, el ambiente de paz y tranquilidad, mas no la tiranía de los estruendos de los fuegos de artificios, el delirio de la compra compulsiva de regalos, el desenfreno por las comidas y bebidas demostrando que en vez de festejar la Noche de Jesús, de Su Natividad, revivimos las bacanales profanas donde nos agasajamos a nosotros mismos con el mayor de los egoísmos.

Para no perder el espíritu navideño o para canalizarlo de la manera adecuada, sugerimos, además de lo ya expuesto, vivir el momento dando amor y solidaridad, en especial este año, a quienes aún padecen los efectos de las grandes catástrofes que se desataron en todo el planeta con las desencarnaciones en masa, como ocurrió en nuestro país en el local bailable tristemente conocido por todos, donde quedó demostrado una vez más, la ley de destrucción y de causa y efecto, lamentablemente ignoradas y no comprendidas por muchos.

Es  un  buen  momento  para  dar  y  compartir  la  fortuna de tener trabajo, casa y alimento,  que se nos ofrezcan diariamente nuevas oportunidades para mejorar y reparar errores cometidos, que podamos amar, brindarnos abiertamente a nuestros hermanos, perdonar ofensas, no guardar rencores y responder siempre a través de la Caridad. Ya que esa es la enseñanza más importante que nos dejó Jesús.

En lo personal, nos encanta esta época porque nos reunimos con la familia espiritual, en nuestra Sociedad, recibimos mensajes hermosos y edificantes de nuestros guías, compartimos un trozo de pan y uvas, damos gracias al Padre por tan hermoso momento y luego nos retiramos a nuestros hogares para reflexionar lo escuchado, el ambiente percibido, hacemos comentarios, disfrutamos de esa Bendita Noche, y en nuestro interior, no negaremos, que algunos de nosotros recordamos las navidades de nuestra infancia y al hacerlo, nos damos cuenta de que la vida, después de todo, es maravillosa.

Queridos hermanos, vivan con toda su intensidad el verdadero significado de la Navidad, la llegada a la Tierra de Nuestro Amado Maestro.

Vivámosla con respeto y la mayor humildad posible, recordemos y tratemos de visitar a los hermanos que se hallan en los hospitales, los asilos, los orfanatos, ayudemos a los seres que están allí a nuestro lado y muchas veces ignorados, como los chicos o los adultos en la calle, pensemos en su soledad y más allá de si se trata de pruebas o expiaciones para ellos, llevémosle una sonrisa, un mendrugo de pan, una palabra de aliento, abrámosle las puertas de nuestros hogares y de nuestros corazones, porque recuerden, para ellos también es “La Noche De Jesús”.

 

¡FELIZ NATIVIDAD DEL MAESTRO PARA TODOS, Y QUE LA PAZ REINE EN VUESTROS CORAZONES!

Dra. Claudia Marta Maglio
Federacion Espirita Españoña

 

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