Manos a la Obra

«Hermanos, ¿qué sacamos en conclusión? Que cuando os reunáis, unos lean salmos, otros recuerden la doctrina y la revelación, otros hablen en lenguas y otros las interpreten. Pero que todo sirva para edificación.» – Pablo. (1 Corintios, 14:26.)

 

La iglesia de Corinto luchaba con ciertas dificultades muy fuertes, cuando Pablo le escribió la observación aquí transcripta.

El contenido de la Carta abordaba diversos problemas espirituales de los compañeros del Peloponeso; pero podemos aislar el versículo y aplicarlo a ciertas situaciones de las nuevas agrupaciones cristianas, formadas en el ambiente del Espiritismo, en la reviviscencia del Evangelio.

Casi siempre notamos en los trabajadores una intensa preocupación por novedades en fenomenología y revelación.

Algunos núcleos suelen paralizar sus actividades cuando no disponen de médiums experimentados.

¿Por qué?

Ningún médium solucionará, en definitiva, el problema fundamental de la iluminación de los compañeros.

Nuestra tarea espiritual sería absurda si estuviese circunscripta a la frecuencia mecánica de muchos, a un centro cualquiera, simplemente para observar el esfuerzo de algunos pocos.

Que los discípulos se convenzan de que el trabajo y la realización pertenecen a todos y que es imprescindible que cada uno obre en el servicio edificante que le corresponde. Que nadie alegue falta de novedades, cuando importantes concesiones de la esfera superior aguardan la firme decisión del aprendiz de buena voluntad, en el sentido de conocer la vida y elevarse.

Cuando os reunáis, recordad la doctrina y la revelación, el poder de hablar y de interpretar del que ya sois poseedores, y poned manos a la obra del bien y de la luz, en el perfeccionamiento indispensable.

Tomado del Libro “Pan Nuestro”, psicografia de Francisco Candido Xavier por el espiritu Emmanuel

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