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Evolución

Mucho se ha discutido sobre el proceso de la evolución humana, y no podía ser menos. Estamos conociendo y desentrañando el cerebro y la máquina humana, de manera cada vez interesante.El psiquiatra suizo Carl G. Jung (1875/1961), habla de marcas antiguas (arquetipos). Desde el punto de la psicología profunda, heredamos las experiencias de las generaciones pasadas y también de las vivencias actuales.Estas marcas o arquetipos están tan arraigados en nosotros que muchas veces actuamos de manera inconsciente. Siguiendo la tradición de Freud (1856/1939), Jung establecio que tenemos más allá del inconsciente individual, el colectivo, en el que se almacenan los multimilenares experiencias de nuestro proceso antropológico y, por supuesto, los legados sociológicos del entorno.Freud dijo que el inconsciente se puede comparar con un tempano de hielo, donde el 5%, eso mismo, un cinco por ciento, hace parte de nuestra conciencia, y el noventa y cinco por ciento de nuestra inconsciencia.

Esto equivale a decir que parecemos autómatas, repitiendo muchas veces sin saber por qué.  Vale recordar  que el sistema nervioso autónomo  se caracteriza por estas manifestaciones inconscientes. La respiración, la nutrición, la circulación sanguínea, los movimientos peristálticos (contracción y relajación de los músculos).

Por lo tanto, en nuestra área psicológica, reaccionamos, CUANDO DEBEMOS ACTUAR!

Reaccionamos, debido a que el tránsito de la psique para la etapa animal tomo varios millones de años y la humanidad tenemos 60.000 años, 10.000 años particularmente en el área de la razón.

Evolucao 1

El biólogo norteamericano Dr. Paul Mclean (1913/2007), mediante el análisis de nuestra evolución cerebral, determinó que nuestro cerebro es tres en uno: tres cerebros superpuestos que trabajan de la siguiente manera:

Evolucao 2

Resumiendo, tenemos:

Cerebro primitivo o reptil

Lo encontramos cuando las ranas salen de las aguas y los primeros reptiles aparecieron. Este primer cerebro se encarga fisiológicamente de los movimientos de auto-conservación (comer, dormir, sexo), agresión, territoriedad.
Cerebro Intermediario – Sistema límbico

Todos los animales tienen esta segunda capa, que ya es más noble, de funciones superiores: los sentimientos, las sensaciones, dejando espacio para la verbalización, el razonamiento, hasta que la psique impone la necesidad de que el cuerpo traduzca la esencia.

Es con el proceso evolutivo que la forma se va haciendo más sutil, el principio inteligente va alcanzando la condicion de Espíritu,  gradual y naturalmente va promoviendo esta influencia mediante el perfeccionamiento de su PERIESPÍRITU o modelo organizador biológico.

Cerebro racional – Neocórtex

Es la capa superior de las funciones más elevadas, incluyendo lo paranormal. En este momento la vida ya no se impone al cerebro, sino el aumento  de las funciones profundas, estas funciones centradas en la glándula pineal, a fin de ser personas más intuitivas.

La riqueza de conocimientos nos sorprende cada vez más y el cerebro, que hasta hace poco tiempo era desconocido, es más accesible a nuestra investigación y pasamos de las mediciones  más simples  a las más complejas.

Ya hace un tiempo podemos entender, por ejemplo, el gasto de energía de este órgano.

Entonces tenemos: nuestro cerebro tiene 22 vatios de potencia, que es tanto como una bombilla incandescente de luz débil.

Para calcular el consumo de energía al final del mes, es sólo multiplicar la potencia del aparato por el número de horas de uso. Como el cerebro trabaja 24 horas al día sin interrupción, la matemática es simple: 22 vatios * 24 horas * 30 días = 15.840 vatios / hora o 16 kWh (kilovatios / hora).

Dentro de esta medición, vemos que la naturaleza es extremadamente inteligente y económica al mismo tiempo. ¿En qué sentido?

La región no utilizada mantiene su energía transferida a la región o regiones de mayor uso. Como un ejemplo de esta condición, tenemos el llamado cerebro del durmiente. Hay personas que dicen que en cuanto cogen un libro y empiezan a leer se duermen enseguida.

Erróneamente, algunos atribuyen esta afección relacionada con algún tipo de proceso obsesivo, sobre todo si el libro es Espírita o naturaleza espiritista donde se piensa que se impide la lectura para no aclarar. Esta acción directa perniciosa ocurriría por la influencia de un obsesor en acción hipnótica que puede ser de forma remota.

Lejos de que esto suceda, lo que realmente ocurre es lo que se informó anteriormente: el cerebro ahorra energía.

La falta de hábito de la lectura, deja el área no utilizada desenergizada y, con ella, aparece el sueño.

¿Qué hacer?

Como todo en la vida, no hay situaciones milagrosas, y los logros se conquistan con el ejercicio. El cerebro es un órgano que requiere de actividad constante y fuera de rutinas.

La insistencia en la lectura, por ejemplo, se hace poco a poco la responsable de esta actividad en relación a la región para estar despierto y consciente, ser energizado. Sin embargo, otros ejercicios también son muy ricos en relación a siempre mantenernos en forma, en relación específica con el cerebro.

Algunos ejemplos simples:

1) Cambiar  las rutas.

2) Aprender otro idioma.

3) Caminar dando pasos hacia atrás.

4) Hacer movimientos diferentes a los rutinarios.

5) Estudiar.

 

Adelantando en nuestra evolución llegara el dia en que sabremos tanto y tan profundamente que desarrollaremos no sólo la inteligencia, sino también y sobre todo la moral, basada en el Evangelio de Jesús, y la verbalización dará paso al intercambio psíquico, ya que, como hemos dicho estamos evolucionando, y esto no es nuestra forma final, sino que es aún una forma experimental.

La pregunta para hacer es entonces la siguiente: cómo aprovechar todo ese conocimiento para mejorar nosotros mismos?

Lo maravilloso es no darse por vencido, con el fin de crear una nueva condición en nuestro sistema límbico, la creación de la automatización de AMOR, por lo que decimos que el AMOR es el resultado del ejercicio.

¿Y cómo podemos entrenarnos?

Buscando al Maestro Jesús!

Así que Jesús no es un personaje del pasado y sí del presente. Ya no está más crucificado. Es miembro activo de nuestra vida, desde que nosotros queramos.

Y nuestras acciones lo dicen todo.  Podemos manifestar a Jesús en nuestras actitudes cotidianas, o no.

En la alegría, el despertar del amor,  en la caridad,  encontramos a Jesús.

Por el dolor, ya conocemos a Jesús. Por el amor, es la educación y la práctica del Evangelio.

Sólo así lograremos la completa evolución. Las dos alas del Espíritu, que se resumen en conocer y amar con la misma intensidad.

Umberto Fabbri

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