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LO DESCONOCIDO Y LOS PROBLEMAS PSÍQUICOS por CAMILLE FLAMMARION

¿Y el teléfono, que transmite la palabra, no por ondas sonoras, sino por un movimiento eléctrico? Si pudiéramos hablar por un tubo entre París y Marsella, nuestra voz emplearía tres minutos y medio para llegar a su destino, de modo que la respuesta tardaría siete minutos. No pensamos en ello, pero el teléfono es tan absurdo como los rayos X desde el punto de vista de nuestro concepto de las cosas anterior a esos descubrimientos.

Camille Flammarion

Camille Flammarion

Se ha hablado de las cinco puertas de nuestros conocimientos: la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto. Estas cinco puertas no nos dan más que muy poco acceso al mundo exterior, sobre todo las tres últimas. La vista y el oído van bastante lejos, pero en la realidad es la luz casi sola la que pone nuestro espíritu en comunicación con el universo. Ahora bien, ¿qué es la luz? Un modo de vibración del éter excesivamente rápida. La sensación de luz es producida en nuestra retina por vibraciones que van desde 400 trillones por segundo (extremo rojo del espectro luminoso) hasta 756 trillones (extremo violeta). Estas vibraciones han sido medidas con precisión hace mucho tiempo. Antes y después de estos números hay otras vibraciones del éter no perceptibles a nuestros ojos. Más allá del rojo son vibraciones caloríficas obscuras. Más allá del violeta, son vibraciones químicas, actínicas, fotografiables e igualmente obscuras. Hay otras muchas que permanecen desconocidas. Á estos datos añadiré una comparación, hecha recientemente por sir William Crookes, a propósito de la continuidad probable de los fenómenos del universo y de las lagunas que nuestra organización terrestre sufre en esa continuidad.

Los fenómenos naturales que se verifican constantemente al rededor nuestro, se realizan bajo la acción de fuerzas invisibles. El vapor de agua cuya obra es tan considerable en la climatología, es invisible. También lo es el calor. También la electricidad. También son invisibles los rayos químicos. EI espectro solar, que se presenta el conjunto de los rayos luminosos sensibles a la retina humana, los rayos visibles, es hoy conocido de todo el mundo. Si se hace pasar un rayo de sol a través de un prisma se obtiene a la salida una faja coloreada que va del rojo al violeta, atravesada por gran número de rayos, que son líneas de absorción producidas por las substancias que arden en la atmósfera solar y por el vapor de agua de la atmósfera terrestre. Si se pasa un termómetro por la izquierda del espectro visible, más allá del rojo, se le ve elevarse y se observa que hay aquí rayos caloríficos invisibles para nosotros. Si se coloca una placa fotográfica a la de derecha, más allá del violeta, se la ve impresionarse, lo que prueba la presencia de rayos químicos muy activos invisibles para nosotros. Observación muy importante: hay cuerpos invisibles que pueden convertirse en visibles; así el uranio y el sulfato de quinina se hacen visibles en la oscuridad bajo las radiaciones ultravioletas. Hoy se definen todos esos rayos por su longitud de onda, que es el espacio recorrido por la onda durante un período vibratorio. Aunque las longitudes de onda de las radiaciones sean de una extremada pequeñez, se llega, gracias al empleo de enrejados de difracción, a determinarlas muy exactamente.

Vivimos en un espacio de tres dimensiones; los seres que vivieran en un espacio de dos dimensiones; en la superficie de un círculo, por ejemplo, no conocerían más que la geometría de dos dimensiones, no podrían pasar más allá de la línea que limita un círculo un cuadrado y estarían presos en una circunferencia, sin poder salir de ella. Dadles la tercera dimensión con la facultad de moverse en ella y pasarán sencillamente por encima de la línea, sin romperla y hasta sin tocarla. Las seis superficies de una habitación cerrada (cuatro paredes, suelo y techo) nos aprisionan, pero supongamos una cuarta dimensión y dotémonos de la facultad de vivir en ella, y saldremos de nuestra prisión tan fácilmente como un hombre pasa sobre una línea trazada en el suelo. No podemos concebir ese hiperespacio, como un ser construido para moverse sólo en un plano no podría concebir el espacio cúbico, pero no estamos autorizados para declarar que no existe. Hay en la vida terrestre ciertas facultades que no se explica el hombre, ciertos sentidos ignorados. ¿Cómo encuentran sus nidos el pichón viajero y la golondrina? ¿Cómo vuelve el perro a su casa desde muchos cientos de kilómetros y por un camino que no ha recorrido? ¿Cómo una víbora hace bajar un pájaro hasta su boca y cómo atrae el lagarto a la mariposa fascinada? En otra parte he demostrado que los habitantes de otros mundos deben estar dotados de sentidos muy diferentes de los nuestros.

No conocemos nada ABSOLUTO. Todos nuestros juicios son relativos y por consecuencia imperfectos e incompletos. La cordura científica consiste, pues, en ser muy reservados en nuestras negaciones. Tenemos el deber de ser modestos. «La duda es una prueba de modestia, diremos con Arago, y es raro que haya estorbado al progreso de las ciencias. No se puede decir lo mismo de la incredulidad. Existe todavía un gran número de hechos no explicados que pertenecen al dominio de lo desconocido, Los fenómenos de que vamos a tratar están en ese número. La telepatía, o sensación a distancia; las apariciones o las manifestaciones de moribundos; la transmisión del pensamiento; la vista en sueños o en sonambulismo, sin el auxilio de los ojos, de paisajes, de ciudades, de monumentos; la presciencia o premonición de un suceso próximo; la previsión del porvenir, los presentimientos; algunos casos magnéticos extraordinarios; la escritura al dictado por golpes dados en las mesas; ciertos ruidos inexplicados; las casas encantadas; los movimientos de objetos contrarios a las leyes de la gravedad; los efectos que parecen materializaciones de fuerzas (lo que es absurdo); las manifestaciones, aparentes o reales, de almas separadas del cuerpo o de espíritus de cualquier orden, y otros muchos fenómenos raros y no explicados actualmente, merecen nuestra curiosidad y nuestra atención científica. Estemos por otra parte, convencidos de que todo lo que podamos observar y estudiar es natural y de que debemos examinar los hechos tranquila y científicamente, sin preocupación de misterio, sin turbación y sin misticismo, como cuando se trata de astronomía, de física o de fisiología. Todo está en la naturaleza, lo desconocido como lo conocido: lo sobrenatural no existe y es una palabra vacía de sentido. Los eclipses, los cometas, las estrellas temporales, fueron mirados como sobrenaturales y como señales de la cólera divina antes de que se conociesen las leyes de esos fenómenos. Se llama sobrenatural a lo que es maravilloso, extraordinario o inexplicado. Se debe decir sencillamente desconocido. Los críticos que vean en esta obra una vuelta a los tiempos de la superstición, padecerán un grosero error.

Se trata, al contrario, de análisis y de examen. Los que dicen: «¿Yo, creer en cosas imposibles? ¡Jamás! No creo más que en las leyes de la naturaleza y éstas son conocidas», se parecen a los antiguos geógrafos inocentes que escribían en sus mapamundis en las columnas de Hércules (estrecho de Gibraltar): HIC DEFICIT ORBIS, aquí acaba el mundo, sin sospechar que en aquel espacio occidental desconocido y vacío, hay dos veces más tierras de las que aquellos buenos geógrafos conocían. Todos los conocimientos humanos pueden ser representados simbólicamente por un islote pequeño y minúsculo rodeado por un océano sin límites. Nos queda todavía mucho, muchísimo que aprender.

Tomado del Libro “LO DESCONOCIDO Y LOS PROBLEMAS PSÍQUICOS” por CAMILLE FLAMMARION

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El Objeto Sublime de la Prueba Humana

Vengo a enseñar y a consolar a los pobres desheredados; vengo a decirles que eleven su resignación al nivel de sus pruebas; que lloren, porque el dolor fué consagrado en el Huerto de los Olivos; pero que esperen, porque los ángeles consoladores vendrán también a enjugar las lágrimas. Trabajadores, trazad vuestro surco; por la mañana continuad el trabajo rudo de la víspera; el trabajo de vuestras manos proporciona el pan terrestre a vuestro cuerpo, pero vuestras almas no están olvidadas: y yo, el divino jardinero, las cultivo en el silencio de vuestros pensamientos.

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Cuando haya sonado la hora del descanso, cuando el estambre se escape de vuestras manos y cuando vuestros ojos se cierren a la luz, sentiréis brotar y germinar en vosotros mi preciosa semilla. Nada se pierde en el reino de mi Padre, y vuestros sudores y vuestras miserias forman el tesoro que debe haceros ricos en las esferas superiores, en donde la luz reemplaza a las tinieblas y en donde el más desnudo de vosotros puede que sea el más radiante de luz. En verdad os digo, que los que llevan su carga y socorren a sus hermanos, son mis muy amados: instruíos en la preciosa doctrina que disipa el error de las revoluciones y que os enseña el objeto sublime de la prueba humana. Así como el viento barre el polvo, que el soplo de los espíritus disipe los celos contra los ricos del mundo, que a menudo son muy miserables, porque sus pruebas son más peligrosas que las vuestras. Estoy con vosotros, y mi apóstol os enseña. Bebed en el manantial vivo del amor, y preparaos, cautivos de la vida, a lanzaros un día libres y alegres en el seno del que os ha creado débiles para haceros perfectibles, y quiere que vosotros mismos modeléis vuestra blanda arcilla a fin de que seáis los artífices de vuestra inmortalidad. ( El Espíritu de Verdad. París, 1861.)

Tomado del Evangelio Segun El Espiritismo por Allan Kardec

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