LA MUERTE NO EXISTE, LA VIDA CONTINUA

por Lucia Vilela de Andrade

¡Reflexión imprescindible e indispensable en la dinámica de la vida!

Tenemos en nuestro calendario una fecha especial, el “Día de los muertos”, creada para que las personas  puedan homenajear a sus seres queridos que ya partieron.

Sin duda, es una demostración de respeto por  los muertos, e indirectamente, percibimos por intuición, la idea de la continuidad de la vida.

Este culto, dice León Denis, fue instituido por los Druidas, que creían en la inmortalidad del espíritu.

La doctrina espírita no considera indispensable ir al cementerio o tener un día especial para pensar en los seres queridos que ya están en el mundo espiritual.

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“no vale convertir el cementerio en la sala de visitas del más allá”…
Image courtesy of freedigitalphotos.net/Marcus

Podemos y debemos honrar nuestros seres queridos cada día en nuestros hogares, independientemente de que sea el día de los muertos, con la mente y el corazón, con sentimientos equilibrados, con recuerdos agradables de momentos felices,  con  oraciones y sobre todo con nuestro Evangelio en el hogar.

Es una demostración efectiva de afecto, es muy loable, un verdadero acto de caridad… Visitar la tumba de un ser querido es la exteriorización del recuerdo, una forma de expresar el anhelo, el respeto…

No merece hacerlo por pura formalidad social…

Dice Richard Simonetti: – “no vale convertir el cementerio en la sala de visitas del más allá”…

Sería muy bueno que en nuestro homenaje a ellos, en lugar de flores que se marchitan rápidamente y las velas que se consumen, adornos de mármol o bronce, donáramos en su nombre canastillas de bebé, alimentos,  medicinas, en fin, donaciones útiles para diversas instituciones de caridad, carentes de  apoyo para continuar sus actividades. Las casas espíritas (inclusive la Federación Espirita del Estado de Sao Paulo, FEESP), y otras instituciones realizan trabajos serios, que merecen nuestra ayuda.

Apoyados en los conceptos de la Doctrina Espírita repetimos: – el mejor lugar para  que recordemos con amor a nuestros seres queridos desencarnados, es en nuestra propia casa, con nostalgia equilibrada, con gratitud, agradeciendo por  todo el bien que nos hicieron, o perdonando los errores o equivocaciones que hayan sucedido (como resultado de nuestro grado evolutivo…), Deseando que estén bien, en paz, felices, amparados por Benefactores Amigos, que trabajan para su progreso espiritual.

Siempre se debe evitar el desespero, acusaciones, culpa, remordimiento… todas las experiencias en la vida son lecciones necesarias e indispensables  –  y enseña la Doctrina Espírita – que la dinámica de evolución sucede de los errores y aciertos…

La esencia de este tema  fundamental  es enseñar que la muerte es un fenómeno natural de la vida, Ley Divina, no en el sentido de destrucción, sino de la renovación.

¡Los elementos que constituyen el cuerpo físico vuelven al gran laboratorio de la naturaleza, pero la chispa divina que lo habitaba continúa VIVA, trabajando, amando, pensando, sintiendo nostalgia y otras emociones!

Por la fe racional que la Doctrina Espírita nos proporciona, entendemos que la muerte no existe… No tiene sentido decir “perdí” un ser querido…

Nuestro querido Francisco C. Xavier llamaba la muerte de “nueva guardería”, el momento en que “nacemos” en la dimensión espiritual, proceso inverso y similar al nacimiento en la  dimensión material. ¡De hecho, todo lo que sucede aquí en la Tierra es un pálido reflejo de lo que sucede en la vida real, que es la espiritual!

En nuestro actual momento evolutivo tenemos innumerables informaciones sobre la continuidad de la vida… Desde el Antiguo Testamento hay afirmaciones al respecto… En el Nuevo Testamento, por supuesto, hay innumerables pruebas… La mayor de ellas, sin duda alguna, es el gran acontecimiento de la Pascua, en el que Jesús, después de crucificado, muerto y sepultado – resucita – lleno de vida  dando la mayor prueba de  supervivencia del espíritu inmortal…

Y no sólo aparece una vez… podemos ver registrado en el Nuevo Testamento por los evangelistas (debidamente estudiadas y comprobadas en el transcurso del tiempo por parte de las autoridades y estudiosos del Cristianismo) más de una decena de apariciones de Jesús…  Algunas más conocidas,- como la de Thomas –  otras menos, pero todas respetables y confiables.

Un poco más de ciento cincuenta años, con Allan Kardec y la codificación, más artículos se colocan al alcance de nuestra comprensión… Por ejemplo, en “El Libro de los Espíritus”, preguntas 320 a 329 podemos ver el Equipo de la Verdad – una galaxia de espíritus de Luz – que asesoraban a Kardec, tratando con mucha naturalidad esa interacción entre la dos dimensiones.

En el libro “El Cielo y el infierno” encontramos más enseñanzas, argumentaciones lógicas y racionales hablando en un contexto científico (porque basado en método teórico-experimental) sobre la realidad indiscutible de la vida en la dimensión espiritual.

También en el “Evangelio según el Espiritismo”,  encontramos muchos conceptos que nos esclarecen sobre la vida espiritual.

Recientemente, el querido benefactor Andre Luiz, nos trajo a través del respetable médium, Francisco C. Xavier, obras filosóficas, científicas y de alta religiosidad, como por ejemplo el libro “Nuestro hogar” que  amplía nuestros horizontes, acerca de ese grandioso acontecimiento que es la VIDA, desde el micro al macro cosmos…

Por último, toda persona que estudie con un mínimo de seriedad la Doctrina Espírita, en su triple aspecto: ¡la ciencia, la filosofía y la religión, encontrará todas las respuestas, no solamente para creer, pero para SABER que la muerte no existe, que la vida continúa!

¡No cabe duda de que los lazos de afecto real nos unen por la eternidad!  Permanecemos juntos para siempre, cuando hay amor, armonía, afinidad, empatía…

Me gustaría terminar  transcribiendo un hermoso texto que me fue transmitido hace unos diez años, de la autoría de San Agustín,- que habla por la belleza del mensaje… Vamos a leerlo, sintiendo que es nuestro ser querido quien charla con nosotros de allá en el mundo espiritual:

“No llores, si me amas…

La muerte no es nada…

Sólo pasé para el otro lado…

Lo que éramos el uno para el otro todavía somos…

Llámeme  de la manera como siempre me llamó…

Hable conmigo, como siempre habló…

No hable en ningún tono diferente…

No utilice un aire solemne o triste…

Continúe riendo de aquello que nos hacía reír juntos…

Ore, sonría, piense en mí, Ore conmigo…

Que mi nombre continúe mencionándose en casa, como siempre lo fue, sin énfasis, sin sombras…

La vida continúa significando lo que siempre significó…

Ella es la que fue, el hilo no fue cortado…

¿Porque estaría lejos de sus pensamientos?

¿Sólo porque estoy fuera de su vista?

No estoy lejos, solo del otro lado del camino…

Véase, está todo bien…

Encontrarás mi corazón,  mi ternura más pura…

Seca tus lágrimas y no llorarás más, si me amas.”

 

 

Traducido por Blanca Hernández

Revisión Luis Salazar

Dic. 2013.

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